martes, 21 de julio de 2026

China con niños (II): los Guerreros de Terracota y la ciudad amurallada de Pingyao

 

Después del tren nocturno desde Shanghái, llegamos a Xi'an sobre las 9 de la mañana, a una estación enorme y ultramoderna que no tiene nada que envidiar a las de cualquier gran capital europea.

Llegada a Xi'an

Directos cogimos un Didi hasta el hotel, el Tongpai Hotel, donde pagamos 88€ por las dos noches, muy bien ubicado cerca de la Bell Tower. Al ver que íbamos con niños nos hicieron un upgrade de habitación sin coste, todo un detalle.

Bell Tower (Torre de la Campana)

Nuestra primera visita fue la Bell Tower. Esta vez, a diferencia de otros monumentos, tuvimos que pagar entrada también para los niños (normalmente suelen ser gratis), y la verdad es que nos pareció cara para lo que ofrece. La torre está literalmente en medio de una rotonda de tráfico, rodeada de coches por todos lados como si fuera un nudo de autopista, lo que le resta bastante encanto.


Tiene su historia, eso sí: la mandó construir el emperador Zhu Yuanzhang en 1384, al principio de la dinastía Ming, para marcar las horas de la ciudad y avisar en caso de ataque. Al principio estaba en otro punto de la ciudad, pero cuando Xi'an (entonces llamada Chang'an) creció y el centro se desplazó, la desmontaron entera y la volvieron a levantar en su ubicación actual en 1582.

Barrio Musulmán

Mucho mejor nos lo pasamos en el Barrio Musulmán, un laberinto de calles y callejones repletos de puestos de comida y tiendas de souvenirs (y alguna que otra falsificación, para quien busque). Cenamos en uno de los restaurantes de la zona: fideos gruesos y picantes y brochetas de cordero a la brasa. Muy recomendable.



Y ya que hablamos de comida: si hay un plato que hay que probar sí o sí en Xi'an es el rou jia mo, una especie de bocadillo de cerdo estofado y especiado dentro de un panecillo plano y crujiente (el "mo"), que llevan comiendo por aquí desde hace siglos y que muchos consideran el antecedente de la hamburguesa. Desde 2016 está reconocido como patrimonio inmaterial de la UNESCO, así que no es un bocadillo cualquiera.



La Gran Pagoda del Ganso Salvaje

Nos acercamos también a la Gran Pagoda del Ganso Salvaje (Giant Wild Goose Pagoda), otro de los grandes iconos de Xi'an. La construyeron sobre el año 652, en plena dinastía Tang, para guardar los sutras y las figuras de Buda que el monje Xuanzang trajo desde la India tras su famoso viaje (el mismo que inspiró la novela clásica "Viaje al Oeste").

Desde 2014 forma parte de la lista de la UNESCO como parte de la Ruta de la Seda.



Fue allí donde nos dimos cuenta de que muchísimos chinos y chinas, sobre todo jóvenes, pasean vestidos con trajes de época (hanfu), y no es casualidad: la calle está llena de tiendas de alquiler de vestidos y de maquillaje especializadas en dejarte con el look completo para pasear y hacerte fotos.

Al salir caminamos por la gran avenida que sale de la pagoda, la Yanta South Road, que da paso a la conocida como Datang Everbright City, una especie de gran bulevar peatonal flanqueado de centros comerciales, edificios enormes de estilo Tang y puestos de comida a ambos lados.



Los Guerreros de Terracota

El gran día de Xi'an era, sin duda, la visita a los Guerreros de Terracota. Habíamos reservado las entradas con antelación. El recinto abre a las 8:30 y merece muchísimo la pena llegar a esa hora, porque a medida que avanza la mañana se llena de gente.

Para llegar hasta allí (unos 35 km desde el centro) se puede ir en autobús, que tarda aproximadamente 1h 30min y cuesta unos 30 yuanes por persona, o en Didi. Con niños, decidimos que era mucho más cómodo el taxi: nos costó 123 yuanes y tardamos unos 50 minutos. Por el camino se ve alternar algún trozo de zona rural con auténticas junglas de edificios de treinta pisos, muchos de ellos todavía en construcción.




El descubrimiento fue casi de casualidad: en 1974 unos campesinos de la zona estaban cavando un pozo para buscar agua y se toparon con los primeros fragmentos. Lo que había debajo era nada menos que el ejército funerario del emperador Qin Shi Huang, el primer emperador de la China unificada, construido para protegerle en la otra vida. Se empezó a construir en el 264 a.C, y tardaron unos 40 años en terminarlo. 

Entre las tres fosas se calcula que hay más de 8.000 soldados a tamaño real (algunos incluso un poco más grandes), además de caballos y carros de guerra, y lo más curioso es que no hay dos guerreros iguales, todos tienen aspectos distintos.

El recinto tiene tres pabellones. El primero es el más importante y el que impresiona de verdad: la cantidad de figuras reconstruidas es difícil de describir, y madrugar mereció la pena porque más tarde se llena mucho. Después está el tercer pabellón, más pequeño, con menos descubrimientos, y por último el segundo, donde todavía se pueden ver guerreros y caballos entre fragmentos y vitrinas de excavación en curso. Para cerrar la visita hay un museo donde se explica toda la historia (en chino) y se exponen más guerreros, además de carros de bronce y otras piezas.

En total estuvimos unas 3 horas allí dentro, y el camino de salida, de 1-2 km, está flanqueado de tiendas de souvenirs y puestos de comida.

La muralla de Xi'an 

El último día nos quedaba tiempo para visitar la muralla de Xi'an, uno de los recintos amurallados mejor conservados de China. 

La idea inicial era subir en bicicleta y dar la vuelta completa, pero al llegar arriba nos dijeron que el alquiler de bicis era solo a partir de 12 años. Así que hicimos un tramo caminando, aunque con el calor que hacía y la poca sombra que hay, decidimos hacer un recorrido más bien corto.


Y otra cosa que nos os hemos contado, pero los niños eran el centro de atención, muchas personas chinas nos pedian constantemente si se podian hacer fotos con ellos. esto se repitió todo el viaje. Por suerte Ona y Adrià lo llevaron muy bien :).


Desde allí bajamos hasta el barrio musulmán para hacer alguna última compra y comer algo antes de coger de nuevo las maletas y dirigirnos hacia la estación, esta vez con destino Pingyao.

Pingyao, la ciudad amurallada

Después de un viaje de unas 2h30 en tren, llegamos a Pingyao al anochecer. Cogimos un Didi hasta la ciudad antigua amurallada, donde teníamos el Elsewhere Hotel: sencillo pero muy correcto.


Cenamos dentro de la muralla y nos fuimos pronto a dormir, porque al día siguiente tocaba explorar el pueblo.

Pingyao es un pueblo amurallado que conserva sus casas tradicionales tal y como eran hace siglos. Compramos entradas para visitar varias de las casas históricas (135 yuanes para los tres, con entrada gratuita para la más pequeña). Para nosotros no hacía falta más de cinco edificios para visitar. Para terminar subimos a pasear por encima de la muralla, con muy buenas vistas sobre los tejados del pueblo.

Pingyao es un pueblo amurallado que conserva algunas de sus casas tradicionales tal y como eran hace siglos. Sus orígenes como asentamiento se remontan a la dinastía Zhou Occidental, hace más de 2.700 años, aunque la muralla que se puede visitar hoy en día es bastante más "reciente": se levantó en el siglo XIV, ya en la dinastía Ming, y mide unos 6 km de perímetro, con 12 metros de altura, seis puertas y 72 torres de vigilancia repartidas por todo el recorrido.




Lo más curioso de Pingyao es que, entre los siglos XIX y principios del XX, se convirtió en el centro financiero más importante de toda China, una especie de Wall Street chino de la época.

Compramos entradas para visitar varias de las casas históricas (135 yuanes para los tres, con entrada gratuita para la pequeña ya que es menor de 6 años). Son antiguas mansiones con patios de familias de comerciantes y banqueros ricos de la dinastía Qing, además de alguna antigua agencia de escoltas, que venía a ser algo así como la "empresa de seguridad" encargada de proteger el dinero y las mercancías que viajaban entre ciudades.

A nosotros no nos hacía falta visitar más de cinco casas para hacernos a la idea. Para terminar subimos a pasear por encima de la muralla, con muy buenas vistas sobre los tejados del pueblo.


Un sitio que nos gusto para comer y que repetimos fue Tianyuankui Bar dónde comimos unos dumpling riquísimos.

En el próximo (y último) post de China: Pekín, la Ciudad Prohibida, los hutongs y la Gran Muralla. ¡Seguimos!

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domingo, 12 de julio de 2026

China con niños (I): aterrizamos en Shanghái


Esta vez nos tocaba estrenar destino en familia: China, con los peques a bordo. Doce días entre Shanghái, Xi'an, Pingyao y Pekín. Empezamos por Shanghái!

Un poco de información antes de empezar

China es, con diferencia, el país más poblado que hemos visitado hasta ahora: unos 1.413 millones de habitantes.

El idioma oficial es el mandarín, pero el país reconoce oficialmente 56 grupos étnicos y se hablan cerca de 200 lenguas y dialectos.

La moneda es el yuan o renminbi (CNY), 100 CNY ≈ 13€, así que para hacer números rápidos mientras viajáis, dividir entre 7,7 va bastante bien.

Y una curiosidad: aunque China ocupa un territorio tan enorme que geográficamente le corresponderían cinco husos horarios distintos, todo el país funciona con una única hora oficial, la de Pekín.


SHANGHÁI

Aterrizamos a las 9:00 de la mañana. Lo primero que hicimos nada más llegar fue comprarnos una tarjeta SIM de China Telecom, 15 días de datos por 150 yuanes (unos 19€), imprescindible para poder estar conectado.

Con la SIM ya activa, pedimos un Didi (el Uber chino, y la app que se convirtió en nuestra mejor amiga durante todo el viaje) hasta el hotel.

Nos alojamos en el Xiangyang Shanghai Boutique Hotel, en pleno centro, por 1.056 yuanes (unos 136€) las tres noches. Nos regalaron el desayuno a cambio de dejar una buena review, y la verdad es que el hotel cumplió de sobras.


Primer paseo: la antigua Concesión Francesa

La primera tarde salimos a caminar sin muchas pretensiones y fuimos a parar al barrio de la antigua Concesión Francesa. Un barrio de calles pequeñas y edificios bonitos, con arboles plataneros de sombra en las aceras, los mismos árboles que tenemos en Barcelona, así que nos sentimos un poco como en casa.

Cenamos allí mismo, en la primera planta de un restaurante, y después seguimos paseando hasta volver caminando al hotel.


Lluvia, un parque tranquilo y el skyline que se nos escapó

El segundo día amaneció lluvioso. Primero fuimos a People's Park, muy limpio y tranquilo, justo al lado de una de las calles comerciales más animadas de la ciudad.

Después caminamos hacia la zona donde se supone que se ve el skyline con la torre de la perla.


Llegamos hasta el final de Nanjing Road, a orillas del río, con la esperanza de ver el famoso skyline del Bund, pero las nubes bajas y la lluvia no dejaban ver absolutamente nada. Y por si fuera poco, en ese momento se puso a llover con muchísima fuerza. Conseguimos parar un Didi, pero entre el tráfico y la lluvia tardamos casi una hora en volver al hotel.



El Yu Garden y el templo de tejado dorado

Fuimos al Yu Garden, unos jardines enormes del siglo XVI, de estilo clásico chino, un auténtico laberinto de estanques, rocas y pabellones, todo ello rodeado por los rascacielos modernísimos de la ciudad.

Esto jardines fueron construidos en el siglo XVI, ordenador por un alto funcionario, Pan Yunduan, como regalo para que sus padres disfrutaran de una vejez tranquila; las obras se alargaron casi 20 años, entre 1559 y 1590. Durante un tiempo estuvieron cerrados y bastante deteriorados, hasta que el gobierno de Shanghái los restauró y los reabrió al público en 1961, y así han llegado hasta nosotros. Aunque el recinto no es enorme (unos 20.000 m²), tiene todos los elementos típicos de un jardín clásico chino: pabellones, salones, rocallas, estanques con carpas y galerías cubiertas, y para recorrerlo con calma hacen falta un par de horas.





Desde allí volvimos al metro y fuímos hasta el Jing'an Temple, un templo budista con el tejado dorado, uno de los más importantes de la ciudad.

Su historia es mucho más larga de lo que parece a simple vista: el templo original se fundó en el año 247, durante el periodo de los Tres Reinos, y con otro nombre y ubicación (junto al Suzhou Creek); no fue hasta el año 1216 cuando se trasladó al emplazamiento actual. Como tantos templos chinos, pasó una mala racha durante la Revolución Cultural, cuando llegó a convertirse en fábrica, y no se recuperó como templo hasta 1983. Hoy en día llama la atención, además del tejado dorado, una estatua de plata maciza de 15 toneladas y un buda de jade de casi 4 metros, el más grande del país sentado en su salón principal. Y un detalle curioso: el templo está literalmente encima de la boca de metro de la línea 2, así que se llega en un momento desde cualquier punto de la ciudad.




Y con eso se nos acabó el tiempo en Shanghái: taxi de vuelta al hotel a por las maletas, y otro taxi hasta la estación de tren.

La aventura del tren nocturno a Xi'an

Habíamos reservado, una semana antes, a través de trip.com, un tren nocturno hasta Xi'an, pero nos habían asignado literas sueltas en lugar de un compartimento para los cuatro. 

Mientras hacíamos cola un inglés de Liverpool se acercó a Mario para preguntarle cómo se accedía a la estación, porque no llevaba el billete impreso. Le explicamos que había que hacer la cola manual y enseñar el pasaporte. Charlando con él, resultó que su grupo tenía asignada una plaza justo en nuestro compartimento, y muy amablemente nos la cambió por la suya para que pudiéramos ir juntos.

La otra plaza del compartimento era de una chica china, que también accedió a cambiarnos el sitio, nos pidió que le pagáramos la diferencia por cederle a cambio una litera superior en vez de la inferior que tenía. Sin problema.


En el compartimento de al lado había 2 de los miembros del grupo de ingleses con una pareja de chinos ya mayores... y el señor se pasó toda la noche sonándose y carraspeando de forma escandalosa. Con estas, los adultos no dormimos demasiado bien esa noche de tren, pero fue una manera curiosa (y con anécdota incluida) de despedirnos de Shanghái rumbo a Xi'an.

En el próximo post: los Guerreros de Terracota, la muralla de Xi'an y la ciudad amurallada de Pingyao. ¡Seguimos!

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China con niños (0): cómo preparamos el viaje

 

Antes de contaros este viaje nos paramos un momento en algo que en China es más importante que en la mayoría de destinos que hemos visitado hasta ahora: la preparación previa. Aquí internet funciona de forma muy distinta a lo que estamos acostumbrados, y hay un par de cosas que si no llevas resueltas de casa, luego cuesta muchísimo arreglar ya en el país. Os dejamos lo que a nosotros nos funcionó.



El visado: con pasaporte es suficiente (si el viaje es corto)

Se puede entrar sin visado para estancias de hasta 30 días, ya sea por turismo, visitas familiares o negocios, siempre con el pasaporte ordinario en vigor. Como nuestro viaje era de menos de un mes, no necesitamos tramitar nada más allá del pasaporte.

Un par de detalles a tener en cuenta si vais con lo mismo: esta exención es una medida que China va prorrogando periódicamente (la última ampliación la deja vigente hasta finales de 2026), así que conviene comprobar la fecha de vuestro viaje antes de salir por si hubiera cambios. 

El seguro de viaje

Otra cosa que no puede faltar en la maleta (bueno, en el email) es un buen seguro de viaje, y más aún yendo con niños y a un destino tan alejado de casa. 

Nosotros contratamos el seguro "Viaje Tranquilidad" de HeyMondo, que nos costó 180€ para toda la familia y los 13 días de viaje. 

Las apps imprescindibles (y por qué hay que instalarlas antes de salir)

Aquí viene la parte más importante: en China, Google, WhatsApp, Instagram, Facebook, Gmail y buena parte de las apps que usamos a diario no funcionan por el famoso "Great Firewall". Y lo más importante: muchas de las herramientas para saltárselo tampoco se pueden descargar una vez ya estás dentro, porque las tiendas de aplicaciones también están limitadas. Así que todo esto hay que dejarlo instalado, configurado y probado antes de salir de casa:

  • AMap: es el Google Maps chino, y en la práctica funciona muchísimo mejor que Google Maps para moverte por allí.
  • Alipay: la app de pagos que se usa prácticamente para todo, desde un taxi hasta un puesto de fideos en la calle. Tiene una versión para turistas que permite vincular una tarjeta extranjera.
  • WeChat: mensajería y pagos. en nuestro caso nos era más sencillo usar Alipay para pagar. Esta App solo la usamos para comunicarnos entre nosotros en caso de separarnos.
  • Trip.com: para reservar hoteles es, sin duda, la que mejor funciona en China. A diferencia de Booking o Agoda, que en muchas ciudades chinas apenas tienen algunas pocas opciones listadas, en Trip.com está prácticamente todo: desde hostales sencillos hasta hoteles grandes. Nosotros la usamos también para reservar el tren nocturno a Xi'an.

eSIM o VPN: nuestra experiencia

Para tener internet y poder usar estas apps (y las nuestras "bloqueadas") tenéis básicamente dos opciones, y nosotros probamos las dos:

Con eSIM: contratamos una eSIM para el móvil de Mario. La gran ventaja es que, al funcionar como datos internacionales/roaming, se salta el bloqueo del Great Firewall sin necesidad de nada más: WhatsApp, Instagram, Gmail... todo funcionaba con normalidad desde el primer minuto.

Con VPN: mi móvil no aceptaba eSIM, así que la alternativa fue contratar una VPN (https://www.expressvpn.com/) antes de salir de casa, descargarla, configurarla y comprobar que funcionaba correctamente (esto es clave: una vez en China ya no se puede instalar si no la lleváis lista de antes). Ya en China, como el plan de datos con VPN nos consumía bastante y no queríamos ir apurados, compramos también una SIM física local para 15 días (la de China Telecom que os contamos en el primer post) para tener datos de sobra en ese segundo móvil.

En resumen, si tenéis la opción, la eSIM es la solución más cómoda porque no depende de tener la VPN siempre activa (y a veces algo lenta). Pero si vuestro móvil no la admite, la combinación de VPN + SIM local de refuerzo funciona perfectamente.

El recorrido que decidimos

China es un país enorme, así que con los 13 días que teníamos por delante tocaba escoger bien la ruta y no pretender abarcarlo todo. Al final nos decidimos por esta:



Shanghái (2 noches) Trayecto en tren nocturno hasta Xi'an Xi'an (3 noches) Pingyao (2 noches) Pekín (5 noches)
Shanghai - Xi'an -Pingyao - Pekín


El tren nocturo lo contratamos antes de irnos desde Trip.com, pero nos quedamos en lista de espera, por lo que cuando se liberarón camas nos las dieron aleatorias en distintos compartimentos.

Otros detalles 

  • No llevamos absolutamente nada de cambio encima, no hace falta con Alipay y WeChat es más que suficiente.
  • Por lo general no hablan nada de inglés, dentro de Alipay hay un traductor que funciona muy bien para mostrar que quieres decir (o con Google Translate).
  • Llevamos un par de libretas y colores para los niños, para nosotros son imprescindibles, en cualquier pausa o sitio para comer siempre salen.
  • Si viajas con niños no pagan hotel (duermen contigo en la misma cama). Nosotros lo que hacíamos era seleccionar habitaciones con dos camas de 120cm de ancho. Y si miden menos de 130cm suele tener el desayuno gratis.

Con todo esto resuelto antes de salir de casa, el viaje ya podia empezar! En el próximo post, ¡ya sí, aterrizamos en Shanghái!


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miércoles, 29 de mayo de 2024

Hemos vuelto. ¿Volvemos a viajar?

 ¿Volvemos a viajar?

Ya hace más de 6 años que no publicamos nada, y es que en estos 6 años han pasado muchos hechos importantes dónde poder hacer viajes largos y lejos han quedado en un segundo plano, o tercero...

El primer motivo es que en 2017, cuando dejamos de actualizar el blog, vino nuestro primer hijo, después llegó la Covid, y justo después nuestra hija.

Los viajes de ensueño, a miles de kilometros, sobre la marcha se terminaron y pasaron a ser viajes de no más de 300km en coche... si, no nos atrevimos a coger un avión con niños pequeños, y mucho menos ir a un país dónde es difícil moverse con cochecito y no hablemos de la comida... Era algo que antes no nos importaba nada pero según el niño que tengas se puede hacer muy complicado.

Aunque de ganas no faltaban, pero hay que cambiar totalmente la forma de viajar y no estábamos seguros de si merecía la pena el esfuerzo.


Aunque haya sido cerca no hemos parado, hemos estado en Menorca, Sur de Francia (Occitania), Pirineos, Delta del Ebro, Valencia y Teruel.


Nuestra idea, ahora que ya tienen 6 y casi 4 años es retomar este blog y explicar las experiencias de nuestros viajes siendo 4, ya que a partir de ahora volvemos a abrir la puerta a viajar, más allá de esos 300km, y os vamos a explicar nuestra primera salida larga, a Asturias.

¡Seguimos!

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jueves, 31 de agosto de 2017

De vuelta a Budapest pasando por Eslovaquia


Camino a Hungria


Eslovaquia

No tardamos demasiado en cruzar la frontera de Polonia e Eslovaquia, y aprovechamos para realizar una breve parada en el pueblo de Oravský Podzámok (Orava), dónde se encuentra el misterioso Castillo de Orava en lo alto de la colina, construido en el siglo XIII pero con numerosas reformas y ampliaciones durante la historia.



Le llaman misterioso, ya que cuentan que el hombre que tuvo la idea de construir este castillo, Marek, hizo un pacto con el diablo para construir el castillo en tan solo 7 días y 7 noches, y así él en 77 años se llevaría el alma de Marek.

Marek al ver que el diablo iba a lograr lo que prometió comenzó a rezar para que este no lo consiguiera, y así el ultimo día el sol salió antes de tiempo impidiendo así que la ultima piedra estuviera colocada antes de que terminará la ultima noche. El diablo con rabia lanzo la ultima roca al rio, y allí sigue, la roca de Marek.

No disponíamos de demasiado tiempo para estar en Orava así que tan solo hicimos una pequeña visita al pueblo, rodeando el castillo desde abajo y aprovechamos para comer.

Demänovská Cave of Liberty - Cueva de la libertad

Nos dirigimos hasta el bajos Tatras, a la región de Liptov, dónde se encuentran las "Demänovská Cave of Liberty", unas cuevas subterráneas de más de 2 km de túneles visitables (la ruta más larga).



Por suerte llegamos unos minutos antes de que el ultimo tour saliera a las 16:00 (hay que tener en cuenta que desde el parking hay que realizar una caminata de 15 minutos hasta llegar a las taquillas).

El precio por adulto es de 7 euros para el tour corto, que es el que realizamos. Lo malo del tour es que no es en inglés, por lo que nos perdimos de toda la explicación, aunque a pesar de todo nos pareció una visita muy interesante.


Las cuevas están entre 6C y 7,5C dependiendo la profundidad en que te encuentras, y esta repleto de estalagmitas y estalactitas creadas por el rió Demänovka a través de todos sus túneles y pasillos. La visita no dura más de 30 minutos.

Para nuestra ultima noche de viaje no la acertamos demasiado, fuimos al Camping Mara (por 15€la tienda), esperando que fuera un parador especial, pero no era más que un camping típico muy muy lleno de gente (y muy poco tranquilo), al ser tarde no nos dio tiempo de buscar otra alternativa
Lo mejor de este lugar fue que esta situado a orillas de un lago rodeado por montañas, cosa que hace del lugar una bonita postal.


Aun y así para nosotros no valió la pena la estancia.

Para aprovechar nuestro ultimo día antes de tomar el avión esa noche, planificamos 4 paradas más a lo largo del camino hasta Budapest, nos levantamos bien temprano y nos pusimos manos a la obra:

1. Vlkolinec

Es una villa de Ružomberok, una de las 10 villas de Eslovaquia incluida en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad. En poco más de 20-30 minutos da tiempo de visitarlo todo.
Se trata de casa típicas de campo de Eslovaquia de hace unos 200 años, a las que todavía conservan (restauradas) su aspecto antiguo.


Para aparcar hay que pagar unos 3 euros.

2. Banská bystrica

Seguidamente paramos en "Banská bystrica", pueblo que fue el antinazismo durante la segunda guerra mundial. No vimos que hubiera demasiadas cosas por visitar por lo que dimos un pequeño paseo y continuamos con nuestro recorrido.

3. Hronsek

El siguiente destino fue "Hronsek", dónde visitamos es un pequeña iglesia de madera de casi 300 años que aun se conserva en pie, también patrimonio de la humanidad por la UNESCO.


Aunque parezca pequeña puede albergar hasta 1100 personas.

La verdad que el lugar posee de mucho encanto, por lo que nos sentamos unos instantes para contemplarla

Imagen de http://slovakia.travel/en/hronsek-articled-church

4. Banská Štiavnica

Para terminar paramos a comer en "Banská Štiavnica" es una ciudad curiosa de visitar pero no es de parada obligatoria.



También es patrimonio de la humanidad por la UNESCO, ya que se encuentra situada en una caldera inmensa creada por un volcán y hay dos castillos, Nuevo (Starý zámok) y Viejo (Nový zámok) que se han convertido en museos.


Desde aquí partimos hacia Budapest dónde dejaremos el coche y volveremos hacia casa.




En resumen, lo que más nos ha gustado y sorprendido de este viaje ha sido la naturaleza del High Tatras en Eslovaquia, la próxima vez sin duda estaremos más días de camping y excursión de excursión aquí.



Por otro lado las ciudades de Budapest y Cracovia nos han encantado, no nos esperábamos para nada lo encantadoras que son y la vida que tienen.


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domingo, 20 de agosto de 2017

¡Llegamos a Polonia! Cracovia y Auschwitz


Un poco de información sobre Polonia

Después de la segunda guerra mundial Polonia fue dominada por la Unión Soviética, por los comunistas hasta el 1989.

El idioma oficial es el Polaco, su moneda es el Złoty (PLN) que a fecha de hoy 4,24 PLN equivale a 1 euro.

Afueras campo de concentración de Auschwitz

Polonia


A las 8 de la mañana desde el camping del High Tatras emprendimos rumbo hacia Cracovia. Cruzamos la frontera a través del Tatras y de golpe nos encontramos con caravana, debido a que había una hilera infinita de coches, desde Polonia, que querían aparcar cercar de la misma frontera. No le dimos más importancia, pero más tarde descubrimos que la cola era debida a que allí hay el lago "Morskie Oko" muy popular para el fin de semana. Perdimos la oportunidad de visitarlo...

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