Parece que abrimos la veda a viajar! Ahora mismo ya somos 3, Adrià tiene un año, y con nuestros amigos (que también tienen niños de un año), hemos decidido escaparnos a Menorca 9 días.
A este viaje nos hemos juntado con: Claudia, Daria, David y Gemma.
Siete años después de nuestra media vuelta al mundo, este era un tipo de viaje muy distinto: nada de mochilas ni de itinerarios apretados, sino salir de la rutina e ir a un sitio tranquilo, con playas de aguas tranquilas y sin prisas, donde se pudiera ir con niños pequeños sin agobios.
Elegimos Menorca precisamente por eso: una isla pequeña, con distancias cortas en coche, playas de arena fina y aguas poco profundas, y el punto justo entre "hacer algo de turismo" y "no hacer absolutamente nada". Nos quedamos nueve días, del 7 al 15 de junio de 2019, estando cerca de Ciutadella y sin plantearnos casi ninguna excursión que no pudiera adaptarse a los nuevos horarios que teníamos.
La ruta, día a día:
- Día 1: Barcelona → vuelo a Menorca → Ferreries (parada corta) → Villa Sa Cova (nuestra casa, cerca de Ciutadella) → Cala Blanca → Ciutadella
- Día 2: Ciutadella: casco antiguo y puerto
- Día 3: Mañana cerca de Cala en Bosc / Son Xoriguer → Ciutadella
- Día 4: Mañana larga en Ciutadella (casco antiguo y compras) → Ciutadella
- Día 5: Cala Galdana (playa) → Ciutadella
- Día 6: Líthica, Pedreres de S'Hostal
- Día 7: Excursión al este de la isla: Sant Lluís, Binibeca Vell y Mahón
- Día 8: Última mañana en Ciutadella
- Día 9: Aeropuerto de Menorca → vuelo de vuelta a Barcelona
Alquilamos una única para toda la semana y la usamos como base fija: Villa Sa Cova, una casa de tres habitaciones dobles con piscina y patio, muy cerca de Ciutadella y de la zona de Cala en Bosc / Son Xoriguer, al suroeste de la isla. La casa nos encantó, tenía de todo y era espaciosa para todos los que éramos. Como teníamos coche no nos importó que estuviera un poco alejada de la ciudad, estaba a unos 20 minutos de Ciutadella.
Primeras playas: Cala Blanca
Volamos desde Barcelona y aterrizamos en el aeropuerto de Menorca a primera hora de la tarde. Ahí mismo recogimos el coche de alquiler, con Balmes Menorca: un Opel Corsa con silla de bebé incluida, los 8 días por 192 €, con recogida y devolución en el propio aeropuerto.
De camino hacia la casa paramos brevemente en Ferreries, y ya con el coche cargado llegamos a Villa Sa Cova a media tarde.
Antes de instalarnos del todo nos dimos una vuelta por Cala Blanca, una cala tranquila muy cerca de Ciutadella, perfecta para estrenar bañador con los peques sin necesidad de ir muy lejos el primer día. Ya al atardecer nos acercamos a Ciutadella a dar un primer paseo.
Ciutadella
Al estar tan cerca de la villa, Ciutadella fue el sitio al que más veces volvimos durante la semana: por la mañana para pasear el casco antiguo y el puerto, y varias tardes-noche para cenar en alguna terraza del centro.
Ya habíamos estado en la ciudad y repetimos los lugares que más nos gustaban, como su casco histórico, con calles estrechas de casas blancas, el puerto encajonado entre paredes de roca con restaurantes a ambos lados, y la Plaza des Born presidiendo el centro. Al ir a principios de junio nos acompañó mucho el clima y no hizo especialmente calor, era ideal para no "achicharrarnos" en las calles de la ciudad.
Líthica, las Pedreres de S'Hostal
Una de las mañanas nos acercamos a Líthica, Pedreres de S'Hostal, una antigua cantera de piedra marés a un kilómetro de Ciutadella que dejó de explotarse en 1994 y que la asociación Líthica transformó en un paisaje escultórico de pasillos excavados en la roca y un enorme jardín botánico creciendo entre los cortes de piedra.
Es un sitio curioso para visitar: los caminos son fáciles, por si acaso optamos por usar una mochila de bebé para el recorrido, hay sombra entre la vegetación (algo de agradecer en pleno junio), y el contraste entre la roca dorada y el verde del jardín da pie a fotos muy bonitas.
Cala Galdana
Para el día de playa "en condiciones" elegimos Cala Galdana, una bahía cerrada entre acantilados de pinos con aguas muy tranquilas: apenas hay oleaje y la entrada al agua es progresiva. Fuimos a media mañana, antes de que se llenara de gente, y los peques se lo pasaron en grande jugando con la arena.
Cruzando la isla: Sant Lluís, Binibeca Vell y Mahón
El único día que nos alejamos de verdad de la zona de Ciutadella fue para cruzar la isla hasta el este, con parada en Sant Lluís y en Binibeca Vell, el pueblo de pescadores de casas blancas y calles estrechas construido en los años 70 por el arquitecto Antonio Sintes, inspirándose en la arquitectura de las islas griegas. Aunque es una urbanización privada (se puede visitar, pero la gente vive allí de verdad), pasear por sus callejuelas encaladas fue de las cosas que más nos gustaron del viaje: no hay coches, las calles son cortas y sombreadas.
Desde allí seguimos hasta la zona de Mahón, donde paseamos por el puerto y comimos algo antes de emprender la vuelta hacia la villa.
De vuelta hacia casa, con la tarde ya cayendo, paramos a darnos un último baño cerca de la villa, en la zona de Cala en Bosc, antes de cenar en casa.
Si algo tuvimos claro con niños tan pequeños es que no todos los días podían tener un plan fuera de casa. Alternamos los días de excursión con tiempo en la villa. Fue precisamente esa mezcla —algún día de playa o de pueblo, y otros de piscina— la que hizo que el viaje funcionara. Ya sabéis que con niños pequeños los planes tienen que ser tranquilos y a veces no se pueden llegar a cumplir.
Vuelta a casa
El último día devolvimos el coche en el aeropuerto de Menorca a media mañana y volamos de vuelta a Barcelona. No estábamos acostumbrados a viajar con un niño tan pequeño, y buena parte de estos nueve días los pasamos buscando la fórmula.
Como primer viaje con Adrià no está nada mal, y nos vamos con ganas de hacer escapadas más largas en el futuro, y ojalá no sea muy lejano.