domingo, 10 de enero de 2016

Redescubriendo India. Benarés la ciudad sagrada

Navidades en la India

Desde el primer momento que volvimos de México empezamos a plantear nuestro próximo destino, evaluando opciones y añadiendo las ganas que teníamos de Asia nos decantamos por volver a la India.
Hace ya 6 años de aquella primera visita, y de la que sin duda, nos marcó profundamente.

Selfie de cuatro viajeros frente al Taj Mahal al atardecer en Agra, India
Agra, India, 2010

En esta ocasión también vamos en muy buena compañía, con Claudia (que repite) y Daria.

Tenemos en total 13 días, los cuales hay que planificar bien si queremos visitar parte del Rajastán y Benarés. Para empezar, la idea es volar desde Delhi a Benarés y de allí un vuelo hacia Udaipur. Para poder movernos con agilidad, en Rajastán, alquilaremos un coche en cuanto lleguemos a la India.

Primero un poco sobre la India:

La población de India ronda alrededor de los 1.240 millones de habitantes, de los cuales la mayoría son hindúes, otros muchos islámicos, unos pocos cristianos y algunos budistas, sijistas y jainistas. El idioma oficial es el hindi y el inglés, aunque depende de la región hablan otras lenguas.
¡Con tanta gente da para mucha variedad de todo!

El clima en diciembre-enero es algo más refrescante que en verano en Rajastán, mínimas de 15°C y máximas de 27°C.

La moneda son las rupias indias (INR o ₹), 1€ son 74 rupias.

Delhi

Compramos los vuelos de ida y vuelta a Delhi unos 3 meses antes de partir, lo que hizo que pagáramos alrededor de 700€ por persona. Volamos con Emirates que no está nada mal.

Delhi es una de esas capitales o ciudades inmensas de las que no nos gusta perder demasiado el tiempo, pero por tema de horarios no nos quedó otra que pasar nuestra primera tarde y noche allí.

Llegamos a mediodía a Delhi y lo primero que decidimos hacer fue ir directos al hotel a dejar las mochilas, así que tomamos un taxi por 500 rupias hasta el hotel Mehra Residency at the airport, por 4800 rupias la noche. Reservamos en este hotel pensando que estaba cerca del aeropuerto, ya que temprano al día siguiente teníamos el vuelo hacia Benarés, resultó que no estaba tan cerca como creíamos...


Tráfico nocturno visto desde el coche a la llegada a Delhi

La idea de lo que quedaba de día era pedir información de trenes y coches en la agencia oficial del gobierno y visitar algún monumento de la ciudad.

En el hotel nos explicaron que podíamos tomar el metro (rápido) hasta el centro de la ciudad, y así hicimos, por 20 rupias y en 20 minutos estábamos en el centro. Lo primero que nos llamó la atención es que en el mismo metro, para acceder, hay que pasar un control como el de los aeropuertos, donde miran que no lleves ni explosivos ni armas. Si a esto le sumas que en el centro hay miles y miles y miles de indios que toman el metro resulta que se forman colas increíblemente largas.


Cola de pasajeros en el control de seguridad del metro de Delhi

Llegamos a la estación central donde queríamos información de trenes y ubicar la agencia del gobierno, pero en el momento de entrar a la estación, un hombre que nos vio un poco perdidos se nos acercó y nos preguntó si queríamos ayuda muy amablemente. Le explicamos lo que buscábamos y nos indicó que la agencia no estaba allí, lo contrario que decía la Lonely Planet.


Grupo de viajeros frente a la oficina de turismo del gobierno en la estación central de Delhi


Decidimos fiarnos del buen hombre, tomamos un rickshaw por unas pocas rupias que nos dejó en la dirección que nos había dado el buen hombre. Una vez dentro nos dimos cuenta que esa no era la agencia que buscábamos... aún y así no disponíamos de mucho tiempo para reservar trenes, es época de vacaciones y los indios viajan mucho. El hombre de la agencia (un poco pesado y escandaloso) nos mostró que no había asientos libres para el tren que necesitaban Claudia y Daria para viajar a Agra el día 6 de enero (nosotros no iríamos con ellas ya que ya visitamos Agra en el 2010).

Puesto que la única opción viable era coche, nos insistió mucho en que alquiláramos ya uno, ya que podría ser que no encontráramos ninguno disponible más adelante. Nuestra idea era alquilar el coche en Udaipur, pero al final nos acabó convenciendo y lo contratamos con él. Después de regatear durante un buen rato, finalmente alquilamos un coche con conductor para 6 días, de Udaipur a Delhi, por 440€ en total, la mitad a pagar en el momento y la otra mitad en cuanto nos recogiera el conductor.


Fuerte Rojo de Delhi iluminado durante la noche
fuerte de Delhi

La tarde había pasado volando y ya no nos quedaba demasiado tiempo para visitar, volvimos al metro (10 rupias) y nos dirigimos hacia el fuerte de Delhi, ya estaba cerrado pero dimos una vuelta por los alrededores y volvimos hacia el hotel.


Benarés/Varanasi

A las 6:30 puntuales salimos hacia Benarés en un avión de hélices de la compañía Spice Jet (30€ por persona) y en menos de hora y media llegamos. El aeropuerto de Varanasi se encuentra a 24km de la ciudad, no había autobuses hasta allí por lo que teníamos que tomar un taxi (600 rupias hasta el centro).


Vista aérea de los ghats de Benarés con barcas amarradas en el río Ganges entre la niebla matutina


Los coches no pueden acceder al centro de la ciudad, con lo que nos dejó justo en la entrada y desde allí andamos alrededor de 1km hasta llegar a la guesthouse donde teníamos reservada dos habitaciones, en el Ganpati Guesthouse (18€ cada una), justo delante del río Ganges. Sin duda sería el mejor alojamiento en el que estaríamos en todo el viaje.


Pareja de viajeros en la terraza de su hotel con el río Ganges de fondo al atardecer


En cuanto llegamos al hotel, subimos a la terraza que da al Ganges, miramos hacia la izquierda donde se podía apreciar el crematorio principal y luego hacia la derecha donde se concentra una gran actividad a la orilla del río. Desde ese mismo instante la ciudad empezó a fascinarnos, había algo en el ambiente que nos hacía respirar calma, aunque las callejuelas del centro siguen siendo un auténtico caos indio.


Viajeros contemplando el río Ganges y sus barcas desde una terraza de Benarés


El Ganges es el sitio más importante de la ciudad, es el río sagrado del hinduismo. Para los hindúes las aguas sagradas (pero contaminadas) del río absuelven sus pecados. Los vimos bañándose, limpiando la ropa e incluso cepillándose los dientes en el río.
El Ganges representa a la diosa hindú Ganga.


Peregrinos vestidos de blanco y naranja en las escalinatas de un ghat a orillas del Ganges


Son muchos los hindúes que llegan a Benarés a morir, ya que morir allí y ser incinerado a orillas del Ganges garantiza que la persona no volverá a reencarnarse.


Bandada de pájaros volando sobre los ghats de Benarés al atardecer

Escaleras de piedra y barcas ancladas en uno de los ghats de Benarés

Las orillas del río están repletas de ghats, que son las escaleras que van desde el río hasta una entrada o puerta enorme.

Pasamos 3 días muy intensos (si hubiéramos tenido más tiempo nos habríamos quedado una semana) donde aprovechamos cada minuto que teníamos.


Entrada de piedra tallada de un ghat con un sadhu vestido de naranja subiendo las escaleras

Hombres locales junto al Ganges durante un afeitado tradicional a orillas del río

Cada día de 18:00 a 19:00 realizaban el festival Ganga Aarti, se trata de un ritual que utiliza el fuego como ofrenda. Al finalizar el ritual muchos hindúes se acercaban al río dejando ir cuencos con una vela y flores. Observar la cantidad de cuencos flotando en el río hace que la atmósfera sea mágica.


Sacerdotes sosteniendo grandes lámparas de fuego durante la ceremonia Ganga Aarti en Benarés

Recorrimos la ciudad visitando varias veces el crematorio principal, situado en uno de los ghats a orillas del río, consta de varias terrazas y según nos contaron se pasa las 24 horas funcionando.
Nos dejó sin habla.


Vista aérea del crematorio principal de Benarés con barcas y humo sobre el Ganges

Pilas de leña junto a un templo tallado en el crematorio de Benarés

El difunto es llevado en procesión a través de las estrechas calles del barrio Chow, una vez llega al crematorio es bañado en el río antes de colocarlo encima de un altar de madera. Cuando lo prenden fuego puede tardar más de 3 horas en quemarse.


Pilas de leña apiladas junto a un templo de piedra tallada en el crematorio de Benarés

Hombres locales descansando junto a una pequeña tienda callejera de Benarés

Benarés no es una ciudad turística aunque hay diversos templos que se pueden visitar, el más importante el templo dorado, Golden Temple (del cual nos advirtieron de que tan solo podíamos llevar el pasaporte y algo de dinero, nada de cámaras ni mochilas), a pesar de que había mucha cola para entrar, al ser turistas no dejaron acceder sin tener que esperar.


Callejón estrecho de Benarés con un niño en bicicleta y una vaca Antes de entrar al templo pasamos por el detector de metales y el registro de rigor y nos hicieron esperar en una pequeña oficina, donde nos tomaron todos los datos del pasaporte y nos hicieron descalzar (calcetines incluidos).

Nos esperábamos un templo muy grande, pero era un recinto más bien estrecho, lo más destacable son sus dos torres doradas. Lo que sí nos sorprendió fue que estaba lleno de gente, como un enjambre de hormigas, andando rápido en fila de un lado a otro y llevando sus ofrendas de flores y leche (o algo parecido).

Una de las tardes, al no tener demasiado tiempo tomamos un rickshaw, durante dos horas (500 rupias, no regateamos demasiado), que nos paseó por los distintos barrios de la ciudad así como los templos más alejados, como el templo de los monos, el templo Rojo, el templo Tulsi Manar y el campus de la universidad.


Grupo de viajeros y familia local en las escalinatas del templo Tulsi Manar de Benarés
Tulsi Manar Temple

No queríamos acabar nuestra estancia en Benarés sin antes navegar por el río Ganges, algo que recomendamos hacer.

Tráfico de Varanasi - fuera de la zona antigua

Alquilamos una barca (400 rupias por trayecto), que contratamos en nuestra guest house, para pasear a través del río durante el anochecer y en el amanecer. Fue una hora por trayecto, pero nos hubiéramos quedado horas y horas contemplando toda la actividad que sucede cerca del río.
Por la noche nos acercamos al crematorio, donde las hogueras no cesaban e iban acompañadas de la música de los festivales que hay a los alrededores.


Grandes hogueras y multitud reunida de noche en el crematorio principal de Benarés

Grupo de viajeros navegando en barca por el río Ganges durante la noche

La última travesía a través del río la dejamos para el día que nos íbamos, a las 6 de la mañana subimos de nuevo a la pequeña barca que nos llevó hacia el otro lado del río, nos dio la sensación que el movimiento de la ciudad no descansaba nunca, todo el mundo seguía activo. Llegamos hasta un segundo crematorio, un poco más pequeño que el principal y sin demasiada actividad.
Durante el paseo pudimos contemplar un bonito amanecer, un muy buen final para una ciudad tan especial.


Amanecer sobre el río Ganges con pájaros volando y pequeñas barcas


Sin perder tiempo a las 7:45 tomamos un taxi de vuelta al aeropuerto (1 hora de viaje) ya que a las 10:30 salía nuestro próximo vuelo, hacia la provincia de Rajastán, a Udaipur más concretamente. Habíamos empezado muy bien el viaje y queríamos que el siguiente destino fuera igual de especial que el primero, en unas horas lo sabríamos :).

¡Lo dejamos aquí hasta el próximo post!