Udaipur
El vuelo con AirAsia (67 euros por persona) debía salir unas horas antes de la hora a la que realmente partimos, pero con una semana de antelación nos avisaron de que habría una hora de retraso. Aún y salir a las 10:30, no llegaríamos a Udaipur hasta las 17:30, no había vuelos directos, con lo que tuvimos que realizar una escala de 3 horas en Delhi.
El aeropuerto se encuentra a 20km de la ciudad, no había otra manera de llegar a la ciudad que no fuera con taxi. Pero el taxi de prepago eran 750 rupias hasta el centro, nos pareció un poco caro, salimos andando del aeropuerto, hasta pasar las vallas del parking (5 minutos a pie) y allí mismo encontramos otro taxi que accedió a llevarnos por 400 rupias.
El taxista al no estar demasiado satisfecho con el precio nos dejó un poco alejados del centro y allí tuvimos que tomar un rickshaw por 150 rupias hasta el hotel. ¡Al final no nos ahorramos tanto como nos hubiera gustado!
El centro de Udaipur tiene bastantes subidas y bajadas, al conductor del rickshaw parecía que tuviera muchísima prisa por lo que corría mucho, para nosotros fue como ir en una montaña rusa. Cuando nos bajamos no creíamos que no hubiéramos chocado en ningún momento, cada frenazo había sido por milímetros y segundos que no chocara con el vehículo de enfrente... en fin.
Llegamos al hotel Lake Star (14€ habitación doble), que nos habían recomendado, pero como ya se sabe, hay opiniones para todo y esta vez no nos gustó demasiado. Aunque hay que decir que los dueños eran muy amables, aquí pasaríamos las siguientes dos noches.
¡Por suerte la ciudad de Udaipur nos encantó! Conocida como la ciudad de los lagos, hay hasta 4 lagos distintos en la ciudad y sus alrededores. En comparación con otras ciudades, esta es muy tranquila y se respira aire de romanticismo.
Lo primero que visitamos fue el City Palace, la entrada cuesta 250 rupias por persona (100 si llevas carnet de estudiante), y 250 rupias más por cámara.
Es el palacio más grande del Rajastán, donde tranquilamente puedes pasar una mañana entera visitando todos los rincones del palacio. Fue construido por el Maharana Udai Singh II, y tras él otros Maharanás lo fueron ampliando.
Esta repleto de patios, balcones y torres que ofrecen unas estupendas vistas a la ciudad de Udaipur y del lago.
La siguiente parada fue a tan solo unos metros del City Palace, bajando la calle, el templo de Jagdish Mandir. Es un templo pequeño, de tres pisos, una maravilla que comprende pilares y paredes tallados con distintas esculturas de bailarinas, elefantes, caballos... La torre principal se puede ver desde distintos puntos de la ciudad.
Aún nos quedaba mucho día por delante, y el plan era visitar el festival de artes y manualidades, el Shilpgram Festival. Es un festival que tan solo dura 10 días, del 21 al 30 de diciembre, para nuestra suerte, coincidía con nuestra estancia.
Desde el centro de la ciudad está a unos 10-15 minutos en rickshaw (negociamos 300 rupias de ir y volver). Aunque podríamos haber utilizado la APP de "Uber", la verdad es que nunca hubiera pensado que llegaría hasta aquí.
Lo que pretende el Shilpgram Festival es exhibir la tradición y cultura india entre ellos, para revivirla. Se realiza en un recinto al aire libre enorme y se pueden ver danzas y distintos espectáculos, está repleto de paradas de ropa, manualidades y paradas de comida. Podríamos haber pasado horas caminando y mirando cómo los indios regatean entre sí.
Tan solo entrar al recinto nos encontramos con el primer baile indio, donde a Claudia le tocó participar.
Éramos los únicos turistas extranjeros en todo el recinto, bueno nosotros y otra pareja más. Lo bueno es que nadie se extrañaba de que estuviéramos allí, nadie intentaba vendernos nada, ni nos pedían fotos (en otros sitios nos paraban cada dos por tres para hacerse fotos con nosotros, ¿tan extraños nos ven?), podíamos pasear plácidamente.
Andamos durante un par de horas, y aunque podríamos haber estado más rato, aún teníamos señaladas un par de cosas más a realizar en la ciudad y no nos las queríamos perder. Iba a ser un día muy intenso y muy bien aprovechado.
Volvimos al centro de la ciudad, cerca del embarcadero Lal Ghat, nuestra idea era dar una vuelta por el lago principal, el lago Pichola, en barca. Pero a veces todo no puede ser y ya eran las 5 con lo que habíamos perdido el último barco de día. Como ya estaba oscureciendo tomamos un rickshaw por 50 rupias hasta el pie del funicular (81 rupias por persona) del Machla Magra hill, para ver la puesta de sol.
En el funicular nos pareció que no nos querían vender los tickets por ser turistas ya que nos decían que no quedaban, pero en cambio seguían vendiendo al resto de indios, insistimos un poco y finalmente nos los dio.
Fue una buena decisión acercarnos hasta aquí para ver la puesta de sol, las vistas son increíbles, se puede apreciar perfectamente toda la ciudad de Udaipur y sus lagos. A lo lejos pudimos contemplar el gran tamaño del City Palace.
Pasamos un buen rato esperando a que se hiciera totalmente oscuro, encantados por las vistas, cuando empezó a refrescar decidimos volver a la ciudad, esta vez pagamos 80 rupias por volver.
Para ir finalizando el día, y porque nos lo merecíamos después de andar tantas horas, paramos en un centro de masajes ayurvédico, el "Ayurvedic Body Care", por 750 rupias, Mario, Daria y Claudia escogieron un masaje completo de casi una hora, por mi parte me decanté por un masaje de espalda. Muy relajante :).
Y para acabar antes de cenar hicimos unas cuantas compras por la ciudad (avanzamos que de todo el viaje fue el mejor sitio para comprar mantas, telas, etc.) y también compramos el billete de tren de Jaipur a Delhi, en una pequeña agencia para Mario y para mí (tren exprés a las 6 am por 560 rupias por persona).
Ranakpur
Llegamos al último día del año, y uno de los más largos de todo el viaje, ya que nos tocaban muchas horas de coche por delante, la primera parada sería el templo de Ranakpur y a mediodía llegar a Jodhpur, era un buen plan, aunque se nos retrasó un poco...
A las 9 am estábamos listos en nuestro hotel esperando al conductor que contratamos en Delhi, de hecho no las teníamos todas de que llegara... De hecho nos lo estuvimos cuestionando, a las 9:30 aún no había llegado nadie a recogernos, pero cuando ya estábamos a punto de llamar a la agencia, casi a las 10 apareció Sachin. Resultó que había conducido toda la noche (14 horas) desde Delhi para llegar hasta Udaipur.
Con él pasaríamos los próximos 4 días. Creemos que es el único conductor en toda India que respeta los semáforos y no tiene el dedo enganchado al claxon.
email: sachinsharma19@rediffmail.com telf: 08510070083
Nos llevó un poco más llegar hasta Ranakpur, donde lo único a visitar es el Jain Temple, la verdad es que merece la pena parar un par de horas.
Los templos de Ranakpur son unos de los mayores templos jainistas de la India construidos con mármol, fueron construidos en el 1437. La religión jainista no permite hacer daño a ningún ser vivo, por lo que los practicantes son vegetarianos.
No permiten entrar al recinto con pantalones cortos o con camiseta de tirantes, el precio por persona son 50 rupias, más 150 rupias por cámara.
Como íbamos justos de tiempo solo visitamos el templo principal, Chaumukha (abre a partir de las 12), se le conoce por el templo de las 4 caras, formado por 29 salas y 1444 pilares que aguantan unos techos maravillosos de mármol tallado.
Jodhpur
Tras 3 horas más de carretera finalmente llegamos a Jodhpur, casi casi anocheciendo, pero nos dio tiempo de subir hasta el fuerte y ver las casas azules.
Como esa era una noche especial reservamos noche en un buen hotel, el Kothi Heritage, 48€ la noche por habitación. Habitaciones amplias y limpias, el dueño es muy amable y atento.
La ocasión lo merecía, y además nos consiguieron uvas para poder dar la bienvenida al nuevo año (¡menos mal! ya pensaba yo que no las tomaríamos :P).
Cenamos en el mismo hotel donde nos dejamos aconsejar, aunque pedimos que la comida no fuera picante... como siempre ¡picaba mucho! Aun y así nos gustó mucho el menú e hicimos un esfuerzo para acabárnoslo.
Pasadas las 12 subimos a la terraza donde vimos fuegos artificiales que salían desde distintos puntos de la ciudad.
Jodhpur no ofrece demasiada variedad para visitar, pero es parada obligatoria visitar la Fortaleza de Mehrangarh. Así que volvimos a madrugar, Sachin nos llevó hasta el fuerte.
A pesar de ser gratuito para los indios, el precio para los turistas es bastante disparado, pagamos 500 rupias por persona (con audio-guía incluida), más 100 por cámara.
El fuerte de Mehrangarh es uno de los más grandes en toda India, fundado en el 1459, está situado en una colina a 125 metros de altura sobre la ciudad. Dentro hay diversos patios y palacios con sus propias características arquitectónicas (paredes decoradas, vidrieras brillantes, porches, paneles tallados...).
Encontramos mucha gente visitando el fuerte, casi todos indios, pero sin grandes colas.
Es muy bonito el camino que hay por la muralla del puente donde se puede ver la ciudad azulada de Jodhpur.
Al terminar la visita fuimos en busca de Sachin para poner rumbo hacia Pushkar, eran las 12:30 y teníamos unas 4 horas de coche, ya se iban acercando las últimas paradas del viaje.












