viernes, 30 de noviembre de 2012

Nueva Zelanda ¡Empezamos otra vez!

New Zealand

Primero un poco sobre el país:
La moneda son los dólares neozelandeses, NZD, 1€ equivale a 1.59 NZD.
A una persona neozelandesa se le llama Kiwi, sí, sí, como la fruta y el pájaro que tienen, y con orgullo.
 
También hay los maoríes, son de las primeras personas que habitaron la isla, provienen de islas del Pacífico. En muchos lugares se pueden encontrar casas o cosas sobre su cultura, la verdad es que yo la encuentro muy interesante y bonita.

Talla de madera maorí contra el cielo azul de Nueva Zelanda
 
Nueva Zelanda es un país limpio, ordenado, sin demasiada gente, tranquilo, muy muy verde (aunque sea por sus enormes extensiones de césped), muy "easy going" igual que su gente. Un país donde encontrar trabajo en nuestro caso no fue difícil (aunque tuvimos paciencia) y nos sentimos muy apreciados.

Campo verde con un estanque, paisaje típico de Nueva Zelanda
 
Su comida típica diría que son las tartas de carne. Su gastronomía se basa en comidas de cualquier parte del mundo, la mayoría de restaurantes suelen ser asiáticos.
 
No son nada racistas ni discriminan a nadie ni por raza ni por sexo ni por edad, ni por cultura, ni porque no sepas hablar correctamente inglés ;), aprecian mucho que sepas más de una lengua.
Por ejemplo puede ser que alguien cambie de oficio a sus 30 y pico y sin aún ser un experto en su materia consiga trabajo de junior/principiante, cosa que no podemos comparar con España, al menos en nuestro sector, informática.
 
Nos hemos sentido muy acogidos, siempre recordaremos este país con cariño.
Aunque no es barato para venir de turista, la vida es bastante equilibrada respecto a los sueldos.
 

Primeros pasos...

La gran diferencia con la que llegamos a Nueva Zelanda comparada con Australia era el tipo de visado, habíamos conseguido la Working Holiday Visa, un visado que España tan solo cuenta con 250 plazas, las inscripciones se abren una vez al año, sobre finales de abril, y en cuanto se abren tan solo duran unos 15 minutos a causa de la demanda que hay.  Te permite estar en el país durante un año, y trabajar en lo que quieras durante 6 meses.
Nos podíamos sentir muy afortunados de tenerla.
Aquí pasamos 8 meses desde abril del 2012 hasta diciembre del 2012.

Auckland

Nuestra primera parada directos desde Cairns, Australia, fue Auckland. Aquí pasamos dos semanas. No teníamos claro qué ciudad escoger, dudábamos entre Auckland o Wellington.


Perfil de Auckland y su Sky Tower visto desde el mar

Aprovechamos para abrirnos una cuenta de banco en el Kiwibank, el mejor banco que hemos tenido nunca, es totalmente gratuito y tiene una herramienta web inmejorable, te hace todas las cuentas de lo que gastas y en qué.
También nos dimos de alta para el IRD, un número para poder trabajar y cotizar.
Para ambas cosas necesitamos presentar nuestro visado, una carta que confirme nuestra dirección actual en NZ, pasaporte y carné de conducir internacional (ya que requieren 2 formas de identificación).
Pero esas 2 semanas fueron más que suficiente para decidir que en Auckland no queríamos vivir.
Hay gustos para todos, pero en el nuestro no nos apetecía estar en una ciudad tan grande, donde se necesita transporte para moverte donde sea. Y la cual no tiene marcado un centro claro, sino que es una gran calle formada por 4 carriles de coche.
Aunque el puerto es una bonita zona para ir a pasear o tomar algo.

Sentada entre mochilas durante la travesía en ferry por Auckland



También debo confesar que nuestro amigo Ricky nos había aconsejado Wellington desde hacía tiempo así que ya llevábamos media idea hecha pero lo queríamos comprobar.
 
Pero sí teníamos en mente que tal vez volveríamos, ya que ofrece muchas más oportunidades de trabajo que Wellington, aunque haya más competencia.
 
Calle de Auckland con la Sky Tower al fondo

Tras decidir marcharnos de Auckland, Ricky nos recomendó un recorrido para bajar hacia abajo en bus, haciendo un par de paradas por el camino:
 
AucklandRotoruaNapier - Wellington
 
Reservamos habitaciones en albergues, ya que como he comentado antes no es un país barato, y los albergues, a diferencia de otros países, aquí son de estilo hotel.
Los autobuses en Nueva Zelanda son realmente baratos, si lo reservas con tiempo te pueden salir alrededor de $5.

Rotorua

Nuestro siguiente destino fue Rotorua. Llegamos en bus por unos $20 por persona.
Rotorua es una ciudad famosa por sus piscinas naturales, de azufre y su olor a huevo podrido.

Piscina termal humeante rodeada de vegetación en Rotorua
 
Tan solo estuvimos un par de noches ya que es muy pequeñita y todo se visita rápido.
Hay varias piscinas naturales calientes donde te puedes bañar, como las noches eran más frías, aprovechamos la primera para tener más contraste.

Piscina termal iluminada de noche en Rotorua

Fuimos a Waiotapu donde se pueden ver estas gigantes piscinas de azufre que por su composición son de diferentes colores.

Mario con paraguas junto a una piscina de barro humeante en Waiotapu

Piscina Champagne de colores en el parque geotérmico de Waiotapu

Y como no.. nos llovió un poco.
La entrada incluía "un espectáculo" para ver la "Lady Knox Geyser". Se trata de un surtidor de agua natural, bueno eso creímos, porque era un poco artificial y manual, tan solo se trataba de un compuesto químico que hace salir el agua disparada.

Erupción del géiser Lady Knox entre la niebla en Waiotapu

Por ver este último gran espectáculo perdimos el bus hacia Napier.. así que tuvimos que comprar otro billete que salía 3 horas más tarde por unos $30.

Napier

No tenemos mucho que explicar de esta ciudad, al perder el bus llegamos bastante tarde, y solo contábamos con aquel día para visitar la ciudad, y por si no fuera poco no paraba de llover.
 
Lo curioso de la ciudad es que es de estilo art déco y seminueva, ya que no hace muchos años hubo un terremoto enorme (Nueva Zelanda está plagada de terremotos) y la derribó, así que la reconstruyeron de nuevo.
 
Al día siguiente salía el autobús hacia Wellington, ¡ya estábamos ansiosos por llegar y ver si nos gustaría la ciudad! 

Wellington

Vista panorámica de Wellington desde un mirador

Una ciudad pequeñita, pero a la vez grande por sus barrios, es la capital de Nueva Zelanda, aunque Auckland la gana en población, dimensión y capital económico pero en nuestra opinión mucho más acogedora.
No hace extremo frío, como muy poco unos 5C durante el invierno, pero tiene muchos días nublados y de lluvia.. y ¡sobre todo de viento durante el otoño! Nunca habíamos estado en un sitio con más viento que este, a más a más hace que la sensación de frío sea mayor. Pero cuando sale el sol es una ciudad muy bonita.

El fuerte viento en Wellington


Paseo marítimo de Wellington junto al monumento y Te Papa

Sentada en los escalones del paseo marítimo de Wellington

Llegamos por la noche, y previamente habíamos contactado con Abel, un argentino que llevaba 10 años viviendo en Wellington y alquilaba las habitaciones de su casa por cortos periodos de tiempo, así que le alquilamos una habitación por 10 días ($250 por semana), ya que después, si no habíamos encontrado alojamiento permanente, iríamos a casa de Ricky (esos días no podía acogernos) hasta que lo encontráramos.

Calle de Cuba Street con palmeras y edificios de colores en Wellington

Antes debíamos decidir si nos gustaba más Wellington que Auckland, pero no hubo demasiado que discutir, tras un par de días andando por la ciudad y coincidiendo con buen tiempo (cosa que más tarde nos daríamos cuenta de que no era demasiado habitual) nos decidimos a quedarnos.

Puesto de frutas y verduras en un mercado al aire libre de Wellington

A partir de entonces nos pusimos manos a la obra en buscar alojamiento y trabajo, enviando curriculums a cualquier cosa que nos viéramos capaces de hacer, con el único requisito de que estuviera relacionado con nuestro sector.
 
Después de estar 10 días con Abel muy a gusto, estuvimos 10 días más con Ricky y su familia (Gabby y su hijo Pep de 3 añitos), también muy a gusto con todo su apoyo y ayuda para que saliéramos adelante, la verdad es que pasaron a ser como nuestra familia en Wellington.

Sentado en solitario en un embarcadero al atardecer en Wellington

Caminando junto a los cobertizos de colores de Oriental Bay, Wellington

Veleta oxidada contra el cielo azul de Wellington

Finalmente encontramos habitación en Tasman St, Mt Cook por $190 a la semana más gastos compartidos al mes, unos $70 más. Era una casa de construcción nueva y de tocho, a diferencia de la mayoría de casas en la ciudad que son de madera para que sean más elásticas en caso de terremoto. La nuestra al ser nueva estaba preparada para que ni los notáramos y así fue en un par de terremotos que hubo en nuestra estancia.

Compartimos casa con 3 personas más, una pareja, James de Auckland y Sam de Queenstown, y una chica de Palmerston North, Jenna. ¡Muy buenas personas! Nos ayudaron a conocer "trucos" del país.

Calle residencial de Wellington con casas y coches aparcados
 
Al mes de estar en Wellington y tan solo con una entrevista hecha encontré trabajo en una empresa de Marketing y Publicidad, como desarrolladora web enfocada a móvil.
Estaban impresionados de que fuera chica y trabajara en ese sector, aquí no se encuentran demasiadas, aunque alguna sí que las hay.
Aunque mi inglés no era perfecto me dieron la oportunidad, de todas formas en mi defensa debo remarcar que ¡el acento kiwi no es nada fácil de entender!
 
En resumen a mi trabajo, estoy realmente contenta de haber podido trabajar allí, aprendí muchísimo de mi compañero Simon (gurú del frontend para mí) y de Rudi (una máquina del backend). También tuve la suerte de tener a Victoria, Claudia y Julie como managers, muy comprensivas y pacientes.
Y conocí a un joven diseñador con mucho talento, Ryan.
 
Con ellos y otros compañeros de la empresa disfrutábamos jugando a la bolera y al "beer pong" un juego muy típico para ellos, se trata de 2 equipos de 2 personas, en una mesa de ping pong se colocan 6 vasos en pirámide en medio del campo de cada equipo, y cada equipo debe lanzar la pelota de ping pong con la mano y meterla en uno de los vasos del equipo contrario, una vez se consigue se hace beber al equipo contrario y se descarta el vaso donde se metió.

Partida de beer pong con amigos en Wellington

Al mes de estar allí trabajando, solo en inglés, Jordi apareció en mi equipo para Flash y diseñador, sí, sí, un chico de Barcelona con el que hicimos muy buenas migas, y un poco más tarde se incorporó Pablo de Pamplona a la empresa, fue muy divertido compartir ratos y fines de semana con ellos.

Terraza con amigos en Wellington

Grupo de amigos

Ahora vamos con Mario, una semana más tarde de que yo empezara a trabajar él encontró trabajo como diseñador y desarrollador de aplicaciones de iPhone cerca de mi trabajo.
Hizo muy buenas migas con sus dos jefes Leeane y Nic (un inglés que decidió quedarse a vivir en Nueva Zelanda después de visitar en moto la isla sur y enamorarse de ella), un poco alocados y muy divertidos. Con ellos Mario fichaba cada viernes por la tarde en el bar de la esquina, y algún que otro jueves también.

Plato de despedida con un mensaje escrito en chocolate

Querían que Mario se quedara con ellos, hasta lo intentaron sobornar con un iPhone 5 que hacía poco que había salido al mercado… pero con el plan que teníamos eso no era suficiente.
 
Los últimos meses conocimos a otra pareja en la misma situación que nosotros, Jordi (de La Seu d'Urgell) y Nora (de Canarias),  habían llegado y se irían como nosotros, pero ellos hacia Barcelona. Ellos también se unirían a nosotros a tomar algo y pasarlo bien durante algunas tardes entre semana.
 
Las cosas iban bien así que decidimos comprarnos un coche de 2ª mano, a través de la biblia kiwi por internet, "trade me". Nos costó $2200 un Ford Laser del 95, el cual vendimos unos pocos días antes de irnos por el mismo precio.

Mario junto al coche Ford Laser frente a la playa de Nueva Zelanda

Con el coche aprovechamos para escaparnos los fines de semana por la isla norte, ya que nos reservábamos la isla sur para hacer un viaje en caravana antes de irnos, excepto la parte norte de la isla sur, Picton y Abel Tasman, que cruzamos con el ferry.